MINDFULNESS / MBSR

Intervenciones psicológicas basadas en mindfulness y sus beneficios: estado actual de la cuestión

Mindfulness-based psychological interventions and benefits: State of the art

Las intervenciones basadas en mindfulness (MFS) se fundamentan en antiguas prácticas del budismo, actualizadas y adaptadas al contexto occidental. Las técnicas más usadas, para a continuación analizar los mecanismos de acción que el mindfulness (i.e., atención plena) parece activar como intervención psicológica. Los analisis de los ensayos clínicos y metaanálisis relativos a las intervenciones sobre problemas mentales, dan buenos resultados. Se analizan los estudios de eficacia y metaanálisis relativos a los problemas de salud física, tambien con buenos resultados. Finalmente los posibles efectos adversos o los perfiles más adecuados a este tipo de intervención, evidentemente MFS, no es una panacea, vale para muchas cosas pero no para todas. La conclusión global en función de la investigación revisada es que las MFS son técnicas de gran versatilidad, ideales para contextos de atención primaria o similares y que logran sus mayores tasas de eficacia en pacientes con sintomatología de estrés, ansiedad o depresión.

Resumen de la bibliografia revisada:

Problemas emocionales

Disminución del estrés en población sana, entendido el MBSR como herramienta para gestionar mejor el estrés y aumentar el bienestar en personas sin ninguna patología física o psíquica (Chiesa A., Serreti A., 2009)

Disminución del estrés en profesionales sanitarios, especialmente vulnerables a este problema y donde su tratamiento y su prevención mejora además el trato asistencial (Beddoe A.E., Murphy S.O., 2004, Irving J., et al, 2009, Shapiro S.L., et al, 1998)

– Tratamiento de la ansiedad y la depresión, trastornos emocionales caracterizados por un elevado nerviosismo y bajos estados de ánimo respectivamente, que ya van camino de convertirse en una auténtica epidemia social (Chiesa A., Serreti A., 2009, Larraburu I., 2009, Jain S., 2007, Shapiro S.L., et al, 2008, Toneatto T., Nguyen L., 2007)

  • Disminución del estrés en niños y adolescentes, especialmente vulnerables a un exceso de tensión psicológica favoreciendo problemas de rendimiento escolar, desadaptación social, agresividad… (Burke Ch., 2010)

Síndrome del “burn out” o estrés laboral, entendido como un exceso de tensión psicológica en el trabajo que llega a afectar seriamente la salud del trabajador (Chiesa A., Serreti A., 2009, Irving J., et al, 2009, Martín A., 2008)

Problemas fisicos

– Dolor crónico, es decir, el dolor que permanece durante más de tres meses y que ya se está convirtiendo en un auténtico problema de salud pública (Bohlmeijer E., et al, 2010, Kabat-Zinn J., 1982, Kabat-Zinn, J. et al 1985, Morone, N., et al, 2009, Plews-ogan M., et al, 2005, Rosenzweiga S., Greesonb J., Reibelc D., Greend J., Jassere S., Beasleye D., 2010).

– Artritis reumatoide, enfermedad autoinmune que afecta a las articulaciones produciendo dolor y deformidad (Pradhan E., et al, 2007)

Psoriasis, enfermedad cutánea caracterizada por la aparición de grandes placas de piel engrosada y donde se ha comprobado un importante componente psicosomático (Grossman P., et al, 2004, Kabat-Zinn J., 2007).

Cefaleas,dolores de cabeza de gran intensidad y larga duración, donde también el estrés juega un papel determinante (Sun T.F., et al, 2002).

Sofocos y otra sintomatología en la menopausia, exceso de calor, sudoraciones y otros problemas derivados de los cambios hormonales en esta edad (Carmody J., et al, 2006)

Fibromialgias, enfermedad de origen todavía desconocido caracterizada por dolores generalizados, cansancio y muy paralizante (Grossman P., et al, 2007, Reibel D., et al, 2001).

– Problemas asociados al cáncer, parece ser que mejora el estado de ánimo de los pacientes durante el tratamiento (Ledesma D., Kumano H. 2009, Yaowarat M., Armer J., 2007)

Nos hemos centrado en los artículos sobre el dolor crónico, la artritis reumatoide y la fibromialgia, por ser las patologías más relacionadas con el campo de la fisioterapia.

Resultados

En los estudios encontrados se habla de una significativa disminución del estrés en grupos heterogéneos de poblaciones, como puedan ser pacientes con dolor crónico, fibromialgia, psoriasis, cáncer, artritis reumatoide… (Grossman P, et al, 2007, Irving J., et al, 2009, Plews-ogan M., et al, 2005, Pradhan E., et al, 2007, Reibel D., et al 2001). Sin embargo, se encontraron fallos metodológicos en cuanto a la selección de grupos control, falta de tests para evaluar los síntomas físicos y una mejor diferenciación del efecto no específico, al no estudiar las variables fisiológicas, neuro-hormonales y cognitivas como posibles responsables de los resultados.

Esta mejora se encuentra también en todos los estudios citados anteriormente respecto a los niveles de ansiedad evaluados, pero se ha encontrado un estudio donde se concluye que no hay diferencias significativas en los niveles de ansiedad después de un tratamiento con MBSR (Toneatto T., Nguyen L. 2007)

Respecto a la mejora del bienestar y calidad de vida, evaluado con las escalas correspondientes, también se encuentra una mejora significativa en todos los estudios citados con anterioridad, excepto en uno (Toneatto, T., Nguyen L., 2007) donde no habla de este parámetro. A pesar de que sigue habiendo problemas metodológicos con los grupos control y el reducido número de sujetos participantes en las investigaciones.

En cuanto a los síntomas físicos, nos encontramos que han disminuido en un grupo de población con patologías heterogéneas (Reibel D., et al, 2001), en un grupo de pacientes con fibromialgia (Grossman P., et al, 2007) y en otro con profesionales sanitarios ( Irving J., et al, 2009). Se debe mejorar no obstante la evaluación de estos síntomas físicos mediante tests más objetivos y cuantificables.

Hay otro factor que se analiza: el mantenimiento a largo plazo de los beneficios psico-físicos de un programa MBSR:

  • Uno de los estudios, que analizaba el dolor crónico de espalda en adultos (Morone N., et al, 2009) volvió a evaluar los resultados un año después y se vio que la mayoría de parámetros mantenían su mejora inicial.
  • En el estudio con pacientes afectados con artritis reumatoide (Pradhan E., et al, 2007) se evaluaron cuatro meses después los parámetros de estrés y bienestar y las mejoras continuaban, con lo que se recomendaba complementar el tratamiento médico convencional con este tipo de programa.
  • En el estudio comparativo con el masaje (Plews-ogan M., et al, 2005) se volvieron a evaluar los parámetros al cabo de la semana doce del estudio y se habla de mantenimiento del bienestar porque se adquieren mejores hábitos de vida.
  • Respecto a los pacientes con fibromialgia se realizó un seguimiento durante tres años y se vio que los beneficios se mantenían a lo largo de este tiempo (Grossman P., et al, 2007)

Conclusiones

Según los artículos consultados, se puede concluir que el MBSR puede ser una buena herramienta complementaria para disminuir el estrés y mejorar el bienestar de los pacientes que siguen un tratamiento de fisioterapia, con lo que se podría mejorar el resultado global.

No obstante, algunos problemas metodológicos hacen necesaria una mayor investigación sobre el tema: se encontraron algunas muestras reducidas, falta de grupos control, falta de control de variables, y falta de estudio de las variables fisiológicas, neuro-hormonales y cognitivas como posibles responsables de los resultados (Irving J., Dobkin P., Park J., 2009.)

Asimismo, con las investigaciones actuales se hace muy difícil distinguir el efecto específico del no-específico de los tratamientos realizados (Chiesa A., Serreti A., 2009) así como cuantificar exactamente el beneficio físico encontrado.

Futuras líneas de investigación son necesarias para continuar descubriendo y definiendo los beneficios que nos puede aportar el MBSR en la práctica cotidiana de la fisioterapia, como por ejemplo en el tratamiento del dolor crónico y la fibromialgia, dos de las patologías que representan un mayor reto en la actualidad.

Además se necesitan más y mayores estudios para determinar exactamente hasta qué punto se pueden definir beneficios físicos del tratamiento (Ledesma D., Kumano H. 2009), mayores períodos de seguimiento y mejoras metodológicas (Grossman P, et al, 2004)